Mi experiencia como emprededor

¡Hola a todos/as de nuevo!

Me encanta volver a estar con vosotros y con vosotras. El post de hoy va sobre mi nefasta experiencia como emprendedor en una incubadora situada en Barcelona. Por precaución voy evitar nombrar el nombre de la empresa y de sus trabajadores, aunque si mencionaré sus cargos y de que forma han influido a lo largo del recorrido.

Todo se remonta al año 2016, en ese año estaba cursando el segundo curso del grado superior de Marketing y Publicidad. Entre los meses de Septiembre y Octubre el representante de la entidad vino a la escuela con el fin de informarnos de su programa de prácticas, fue una hora en la que me asombraron todas las facilidades que tenía para ofrecer a los jóvenes emprendedores. Al acabar esa charla me acerqué a hablar con él y le comenté, brevemente, la idea que en esos momentos me rondaba la mente sobre una app con soporte web relacionado con el mundo de la moda. Cabe mencionar que esos momentos estaba felizmente realizando prácticas en GMEDIA, una agencia de publicidad en la ciudad de Barcelona en la que aprendí mucho sobre el sector y conocí a gente maravillosa.

Antes de finalizar el contrato en prácticas, la persona que conocía dentro de la incubadora me contactó para decirme que si quería sacar la aplicación y presentar la petición para un préstamo ENISA Jóvenes Emprendedores antes de Enero del año 2017 debería dejar las prácticas en ese momento y realizarlas en su centro.

La emoción me invadía, y aunque era la mar feliz en GMEDIA decidí hacer lo que mejor me convenía para mi futuro profesional. En un abrir y cerrar de ojos me encontraba allí redactando todos los papeles necesarios para seguir adelante con mi proyecto. Al empezar el mes de noviembre (2016) se me hizo un firmar un contrato de incubación lleno, según gente relacionada con el mundo legal, de cláusulas abusivas y que no se me ha entregado copia hasta el 22 de febrero de 2018. Durante unos meses estuve simplemente escribiendo la idea de negocio, analizando el entorno y las competencias. Una vez entrado el año 2017 me pusieron 2 estudiantes en prácticas para todo el apartado informático.

Aquí reconozco mi error de no saber transmitirles bien aquello que quería representar en la página web, pero esperaba poder hacerlo ya que se prometió asesoramiento e instrucción con el fin de poder ser autosuficientes para llevar una empresa.

Pasados 4 meses en los que no se avanzó con el proyecto, los estudiantes acabaron su contrato en prácticas dejando el proyecto inacabado casi totalmente. Durante los próximos dos meses únicamente se me presionó para crear una empresa de responsabilidad limitada y pedir la subvención a ENISA con la mayor brevedad posible.

Durante los meses de mayo a enero el proyecto permaneció totalmente parado, excepto por el hecho de haber creado junto a mi compañera Rosa (TrendyRouse) la S.L.

Al haber estudiado los dos Marketing y Publicidad redactamos nosotros mismos el plan de marketing y comunicación así como los presupuestos aproximados. También todos aquellos papeles que necesitaba para presentar a ENISA, se podría decir que su única función era hace un copy+paste de lo que hacíamos nosotros y adornar los número para que nuestro proyecto pareciera viable.

Nos plantamos en Enero de 2018, un año y dos meses después de haber firmado el contrato de incubación y empiezan las prisas por realizar una ampliación de capital de nada más ni nada menos que de 35.000€ para así optar a una financiación 75.000€ por parte de ENISA.

¿Qué hay de malo?

La ampliación de capital iba a suceder de la siguiente manera:

Reunir a cuatro startups a la vez en la misma oficina bancaria, ingresar 35.000€, sacar un extracto y en el momento en el que ya se ha sacado el extracto para presentarlo a ENISA la stratup compra un 0.8% de la empresa de este individuo por valor de 35.000€.

¿Cómo se queda el emprededor? Igual que antes, aunque a ojos de ENISA eres apto para asumir un crédito de tales magnitudes y él puede demostrar a los inversores que “invierte” en cada una de las startups, lo que pasa es que, si acaba llegando el ENISA de 75.000€ él se lleva 30.000€ (36.000€ I.V.A incluido) te quedas con 39.000€ para sacar adelante tu proyecto y tener que devolver los 75.000€ más la cantidad que suba en concepto de intereses.

Bueno, la cosa continua, pide o más bien exige a sus startups un 20% de acciones en concepto de vete a saber que, cuando en el contrato que firmé hay una clausula que pone que “el centro” no va a pedir accionariado.

Al comunicarle al representante legal de la entidad la no ampliación de capital por su parte, si no por inversores privados y que no queríamos que tuviera el 20% de nuestra empresa decide cancelar ÉL el contrato. Siendo el empresario quien finaliza el contrato la mayoría de gente pensará: Ya está, cada uno por su lado, nadie tiene nada (ni él el ENISA ni yo ni una web, ni dinero ni nada) pues hagamos como si nada de esto haya pasado. Pues bien, la cosa no acabó allí.

Según el contrato puedo rescindirlo, para que no se auto-renueve, avisando a la empresa con un mes de antelación, ¿El problema? La firma fue el día 2 de Noviembre de 2016 y se entregó la primera copia hacia mi persona el 22 de Febrero de 2018, por lo tanto no podía saber con exactitud cuando realizar la baja de los servicios ni los efectos que podía tener.

El contrato va unido a una S.L que se constituyó en Agosto de 2017, ese contrato fue “manipulado” escribiendo la empresa posteriormente a la firma del contrato.

Siendo ÉL quien quiere romper el contrato y desvincularse de nosotros nos pide que continuemos con los trámites de ENISA y le demos 30.000€, pagar un 7% por las gestiones, que le paguemos la página web inacabada y un logo que no nos gusta, y 2.500€ al mes por que me dejó una silla, (siempre llevaba mi propio portátil al lugar de trabajo) pidiendo así cerca de los 85.000€ por no darme nada.

Cabe recordar que estamos hablando de dinero público y de un contrato con cláusulas abusivas, no ha cumplido nada de lo que ha prometido y encima exige todo eso.

Si hay algún joven que lee este artículo y está deseando emprender mi consejo después de mi peor experiencia personal y profesional es: Intenta sacar adelante tu negocio solo o con compañeros/amigos antes de acudir a cualquier tipo de sitio. En el caso que lo necesites, seguro que las administraciones del estado puede ayudarte o al menos guiarte para seguir unos buenos pasos. Mirarlo todo siempre con lupa y no confiar de buenas a primeras en la gente.

Gracias por todo.

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